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Del ingrediente a la infraestructura: el papel del agua en la industria de alimentación y bebidas

El agua está involucrada en casi todas las etapas de la producción de alimentos y bebidas.. Puede ser un ingrediente en el producto final, desempeñar un papel directo en el proceso de elaboración o utilizarse para lavar las materias primas, limpiar las instalaciones, generar vapor, enfriar los equipos o mantener las condiciones higiénicas requeridas para la producción.

Esta presencia constante hace que el agua sea mucho más que un recurso auxiliar. Su disponibilidad, calidad y gestión pueden influir directamente en la continuidad, eficiencia y sostenibilidad de una instalación industrial.

Y esa relación adquiere cada vez más importancia. El crecimiento de la demanda, la presión sobre los recursos hídricos, unos requisitos ambientales cada vez más exigentes y los propios objetivos de sostenibilidad de las compañías están llevando al sector a revisar cómo obtiene, utiliza, trata y reutiliza el agua.

En Almar Water Solutions trabajamos con clientes industriales para desarrollar soluciones adaptadas a cada proceso, ubicación y necesidad, integrando tecnología, desarrollo de proyectos y operación a largo plazo.

Una misma industria, necesidades de agua muy diferentes

Hablar de alimentación y bebidas significa hablar de una enorme diversidad de procesos. Una fábrica de bebidas, una planta láctea, una industria cárnica o una instalación dedicada al procesado de frutas y hortalizas no utilizan el agua de la misma manera ni generan efluentes con las mismas características.

Incluso dentro de una misma instalación pueden coexistir diferentes necesidades de calidad y tratamiento. El agua destinada a incorporarse a un producto no tiene los mismos requerimientos que la utilizada para refrigeración, limpieza o servicios auxiliares.

Por eso, no existe una única solución para gestionar el agua en esta industria. El punto de partida debe ser entender el proceso industrial, el balance hídrico, las necesidades de calidad, los costes, los riesgos operativos y los objetivos de producción. A partir de ahí se configura la solución más adecuada.

Esta visión integrada puede revelar oportunidades que van mucho más allá de tratar el agua entrante o el agua residual antes de su descarga.

Utilizar mejor cada gota

El final del proceso productivo también está cambiando.

Las aguas residuales de la industria alimentaria pueden presentar una elevada carga orgánica y características muy diferentes en función de la actividad desarrollada. Esto exige soluciones de tratamiento adaptadas, pero también puede abrir oportunidades para ir más allá de la depuración convencional.

En determinadas instalaciones y cuando las características de las corrientes lo permiten, la materia orgánica presente en los efluentes puede convertirse en un recurso, por ejemplo, mediante procesos biológicos capaces de generar biogás. El agua tratada puede, a su vez, recuperarse para determinados usos dentro de la instalación cuando la calidad obtenida y la regulación aplicable lo permiten.

Agua, energía y residuos dejan así de gestionarse necesariamente como sistemas independientes y pasan a formar parte de una estrategia más integrada de eficiencia y circularidad industrial.

Del tratamiento de efluentes a la recuperación de recursos

El final del proceso productivo también está cambiando.

Las aguas residuales de la industria alimentaria pueden presentar una elevada carga orgánica y características muy diferentes en función de la actividad desarrollada. Esto exige soluciones de tratamiento adaptadas, pero también puede abrir oportunidades para ir más allá de la depuración convencional.

En determinadas instalaciones y cuando las características de las corrientes lo permiten, la materia orgánica presente en los efluentes puede convertirse en un recurso, por ejemplo, mediante procesos biológicos capaces de generar biogás. El agua tratada puede, a su vez, recuperarse para determinados usos dentro de la instalación cuando la calidad obtenida y la regulación aplicable lo permiten.

Agua, energía y residuos dejan así de gestionarse necesariamente como sistemas independientes y pasan a formar parte de una estrategia más integrada de eficiencia y circularidad industrial.

Resiliencia hídrica para proteger la producción

Existe además una cuestión fundamental: la continuidad operativa.

Una planta puede mejorar significativamente la eficiencia con la que utiliza el agua y, aun así, seguir expuesta si depende de una única fuente vulnerable a sequías, restricciones, cambios en la demanda o presión sobre los recursos locales.

Por ello, la resiliencia hídrica implica también analizar de dónde procederá el agua que necesita una instalación hoy y en el futuro.

Dependiendo de la ubicación y de las características del proyecto, esto puede significar combinar diferentes fuentes, incorporar agua regenerada, desarrollar sistemas propios de tratamiento o aumentar la reutilización interna. El objetivo es reducir la exposición al riesgo hídrico y disponer de un suministro fiable que acompañe las necesidades de producción.

Para Almar, la resiliencia hídrica no consiste únicamente en reducir consumo. Consiste en asegurar que una planta dispone de la cantidad y calidad de agua necesarias para operar hoy, absorber cambios futuros y crecer sin que el agua se convierta en una restricción.

En Almar, la resiliencia hídrica no se trata simplemente de reducir el consumo. Se trata de garantizar que una instalación disponga de la cantidad y la calidad de agua que necesita para funcionar hoy, para adaptarse a los cambios futuros y para crecer sin que el agua se vuelva un obstáculo.

Gestionar el agua como parte del negocio

Se trata de entender qué necesita la planta industrial y diseñar una solución alrededor de esas necesidades: suministro, tratamiento, reutilización, eficiencia, gestión de efluentes, operación y, cuando sea posible, recuperación de recursos.

Se trata de comprender las necesidades de la instalación industrial y diseñar una solución en función de esos requisitos: suministro, tratamiento, reutilización, eficiencia, gestión de las aguas residuales, operaciones y, en la medida de lo posible, recuperación de recursos.

Este enfoque también está cambiando la relación entre las industrias y sus proveedores de soluciones de agua. Frente a actuaciones puntuales, algunas compañías buscan modelos de colaboración a largo plazo que les permitan trasladar parte de la complejidad de la gestión hídrica a especialistas y concentrar sus recursos en su actividad principal.

Porque en la industria de alimentación y bebidas, el agua puede empezar como ingrediente, pero su gestión forma parte de una infraestructura mucho más amplia que hace posible que la producción continúe de forma fiable, eficiente y resiliente

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