Hoy en día, es muy complicado encontrar una industria que no funcione con agua. Este recurso es utilizado, en mayor o menor medida, en todas las industrias, independientemente de su finalidad.
La minería es una industria intensiva en agua. Las interacciones de ésta con los recursos hídricos son muy complejas y específicas de cada emplazamiento, con posibles impactos tanto en la hidrología como en la calidad del agua que se producen en todas las etapas de la vida de una mina.
El agua es vital para la vida en la Tierra. Cubre la mayor parte de la superficie del planeta, forma más del 50% de nuestros cuerpos y constituye la base de nuestra alimentación.
Al igual que en el proceso de gestión de los recursos hídricos, las tecnologías del agua son muy importantes en las distintas partes del proceso de producción del hidrógeno verde. De ahí, que el sector del agua sea clave.
Tanto a nivel municipal como industrial, las infraestructuras hídricas del presente y del futuro tendrán que apostar por tecnologías limpias para que los objetivos de desarrollo sostenible 6 y 14 puedan avanzar conjuntamente.
La entrada en vigor, el 26 de junio de 2023, del Reglamento 2020/741 supone una herramienta para ayudar a proteger la biodiversidad, lograr la contaminación cero, alcanzar la adaptación al cambio climático y garantizar la protección de la salud humana y animal.
Vivimos en un planeta azul. Por ese motivo, desde el 2008, celebramos cada 8 de junio el Día Mundial de los Océanos. Hoy, bajo el lema “Planeta oceánico: las corrientes están cambiando”, es fundamental recordar su importante papel en nuestra vida.
La estación depuradora de aguas residuales de Muharraq comenzó a funcionar en 2014 y actualmente opera a su capacidad máxima de diseño, que es 100.000 m3/día. Almar Water Solutions ha aportado al proyecto, y a la región, su capacidad para desarrollar la futura ampliación de Muharraq -la planta tiene un plan de expansión de 60.000 m3/día adicionales- o cualquier otro proyecto hídrico bajo esquemas PPP.
Año tras año, aumentan los ataques que reciben las instalaciones del sector del agua, muchas veces sin repercusión y, que ponen en riesgo la salud y el desarrollo de la sociedad. Desafortunadamente, cada vez es mayor su exposición a los ciberataques debido a la necesidad de la digitalización del propio sector.